Media vida es la candela, y el vino la otra media.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Una golondrina no hace verano.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Los ojos son el espejo del alma.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
La lima, lima a la lima.
Haces mal, espera otro tal.
¡A darle que es mole de olla!
Todas las cosas pasan como el viento.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
El tiempo aclara las cosas.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Cuando el pobre lava, llueve.
Casa y potro, que lo haga otro.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
La buena obra, ella misma se loa.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Cada día olla, amarga el caldo.
No hay mano que pueda para el tiempo
El que llora su mal, no lo remedia
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Agua limpia de fuente viva.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
El hable es plata, el silencio es oro.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
A dádivas, no hay acero que resista.