Del agua mansa se asombra el perro.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
A mucho vino, poco tino.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Agua al higo, que ha llovido.
Obra acabada, a dios agrada.
Calumnia, que algo queda.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Lo dicho, dicho está.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
La oración de los rectos en su gozo.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Calvo vendrá que calvo me hará.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Quien escucha, su mal oye.
De todas maneras, aguaderas.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Ojo al Cristo que es de plata.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Malos humores salen con buenos sudores.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Las cosas lo que parecen.
Al asno no pidas lana.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
El buen vino sin ramo se vende.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Al gorrino y al melón, calor.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.