No hay quinto malo.
No es el que más grita el que tiene más razón.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
El abismo lleva al abismo
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
El que no agradece, no merece.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Dios castiga, pero no ha palo.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Fraile convidado echa el paso largo.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El que ríe el último, ríe dos veces.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Boca seca hace bolsa llena.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
La mayor ventura, menos dura.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Hacer un hueco para tapar otro.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Lo que no puede curarse hay que aguantarlo.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Nadie se ha pelado por pedir.
Se sincero y honesto siempre.
Siempre que llovió, paró.
En arca abierta, el justo peca.