Aguas calmadas estropean los puentes.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Buey suelto, rey muerto.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Diligencia vale más que ciencia.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
A confite de monja pan de azúcar.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Años de nones, muchos montones.
En Octubre echa pan y cubre.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Perro que ladra, guarda la casa.
Vive y deja vivir.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
No jales que descobijas.
Amistad que murió, nunca renació.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Al rebuznar se verá quien no es león
La mujer debe estar en casa al atardecer.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Hambre matada, comida acabada.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
De dientes pa'fuera.
Ya los perros buscan sombra.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.