La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
El que huye, obedece.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
La confianza mata al hombre.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Sobre advertencia no hay engaño.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Hablar con el corazón en la mano.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Del agua mansa se asombra el perro.
Camino amplio y llano, camino no inaugurado.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
Tan rápido como un chisme.
No saber ni torta.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Primero son los presentes que los ausentes.
No hay peor tienda que la vacía.
Admisión de delito, relevo de prueba.
La fantasía es el reposo del alma
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Nadie da palos de balde.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
La esperanza alegra el alma.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.