Quien siembra llorando, siega cantando.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
El que se apura, poco dura.
La buena lectura, alivia la tristura.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Pájaro que huye, no hace daño.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Si no sobra es que falta.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Libro cerrado no saca letrado.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
La confianza da asco
La paciencia no está entre los jovenes.
El que regala, no vende; pero sorprende.
La basura se deja solo a quienes trabajan con ella.
Más claro no canta un gallo.
Buena vida si refrenas tu ira.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
En el pedir no hay engaño.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
El demonio no duerme.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
La campana no suena si el badajo no la golpea.
La oración de los rectos en su gozo.
Los difuntos, todos juntos.
Nadie da sino lo que tiene.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Atente al santo y no le reces.