Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Casa revuelta, huéspedes espera.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Siempre ayuda la verdad.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Dejadle correr, que él parará.
Saber poco obliga a mucho.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Cuentas claras, amistades largas.
Poca ayuda no es estorbo.
Las grandes penas no se quejan.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
A ruin, ruin y medio.
Ni agradecido ni pagao.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Obediencia es noble ciencia.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Cuando el río suena, agua lleva.
Sol de invierno caliento poco.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Al mal año, tarria de seda.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Ningún rencor es bueno.