Sacar las castañas del fuego.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Jamás digas: nunca jamás.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Neblina, del agua es madrina.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
La monotonía genera aburrimiento
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Alegría, belleza cría.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Viejos los cerros y reverdecen
La palabra emitida no puede recogerse.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Pereza no alza cabeza.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
A chico santo, gran vigilia.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
La ignorancia es muy atrevida.
Al hombre aguado, mirarle de lado.