Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Mucho ayuda el que no estorba.
Las paredes tienen oidos.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Quien tenga tiempo que no espere
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Para conservar amistad, pared en medio.
La mucha tristeza es muerte lenta.
El santo ausente, vela no tiene.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El que mucho habla, mucho yerra.
A palabras necias, bofetones.
Panza llena, quita pena.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Menos pregunta Dios y más perdona.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Al ausente, por muerto le da la gente.
Mal largo, muerte al cabo.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.