Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Quien en ti se fía, no le engañes.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
La lluvia no se queda en el cielo.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
El que más hace, es el que menos merece.
De tal palo tal astilla.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Las novedades son la sal de la vida.
Casa hecha y mujer por hacer.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
No se debe escupir al cielo.
Cada cual ha de llevar su carga.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país