Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Quien se casa, mal lo pasa.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
Mejor prevenir que lamentar.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Hay que esperar que las aguas retornen a su nivel.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
El día nunca retrocede de nuevo.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Nunca positivo, siempre negativo. (No es exactamente español, es de Van Gaal ante la pregunta de un periodista por la mala marcha del Barça).
El que da y quita, con el diablo se desquita.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Más vale pan duro que ninguno.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
De todos modos, Juan te llamas.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Más vale tarde que nunca.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
A ciento de renta, mil de vanidad.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Orejas de burro.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
La mentira nunca muere de vieja.