Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Lo que sea que suene.
De solo aire no vive nadie.
Palabra dada, palabra sagrada.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
El que camina, no estorba.
No tocar pito.
Estómago vacío no tiene oídos.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Abril, deja las viñas dormir.
Paciencia, cachaza y mala intención.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
No hables por boca ajena.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Gozo que no se comunica, se achica.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Palabra de boca, piedra de honda.
Dar al olvido.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
No oigo, soy de palo.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Voz del pueblo, voz de Dios.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Al buen callar, llaman Santo.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Bestia alegre, echada pace.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Lo que no se conoce no se apetece.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Amor y señorío, no quieren compañía.