A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Intimidades, solo en las mocedades.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Mal reposa la vida dudosa.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Una palabra deja caer una casa.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Donde hay caridad, hay paz.
Quien escucha, su mal oye.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
De los muertos no se hable sino bien.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
La muerte hace reflexionar.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
El borriquito delante, para que no se espante.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Con chatos, poco o ningún trato.
Mientras dura, vida y dulzura.
Tiempo pasado, con pena recordado.
El tiempo aclara las cosas.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Secreto entre reunión es de mala educación.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Quien amaga y no da, miedo ha.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
No hay año sin desengaño.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Bastante colabora quien no entorpece.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
La niebla deja el tiempo que encuentra