Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Tras el buen comer, ajo.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Variedad es causa de amenidad.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Mala olla y buen testamento.
Haz mal y guárdate.
Dar una higa al médico.
La vida es un juego.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
La paciencia es buena ciencia.
Agua limpia de fuente viva.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
No hay mal que dure cien años, ni medico que lo cure, ni medicina en botica.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
La llaga sana, la mala fama mata.
Jodido pero contento.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Beber con medida alarga la vida.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Padecer cochura por hermosura.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
No hay dicha, sino diligencia.
Pronto y bien no hay quien.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
A quien espera, su bien llega.