Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Come, que de lo yuyo comes.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Comida fría y bebida caliente, no hacen buen vientre.
Como te cuidas, duras.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Con el médico olvidón, enfermos a montón.
Con lo que el hígado queda sano, enferma el bazo.
Con lo que sana el hígado, enferma la bolsa.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Con malas comidas y pésimas cenas, pierdes las carnes y se te notan las venas.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Contra el flato, bicarbonato.
Contra la gota, ni gota.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Dar una higa al médico.
De baños y de cenas están las sepulturas llenas.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
De descansar, nadie murió jamás.
De dolor, nadie murió.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
De mala sangre, malas morcillas.
Desde chica, la ortiga pica.
Después de comer, duerme la siesta; y pasea después.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Dios hizo la curación y el médico se llevó los agradecimientos.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
El agua corriente no mata a la gente, el agua sin correr mata a la mujer.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.