A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Boca con boca se desboca.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Vale más el que sabe más.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Estoy hasta las manos.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Habla directamente al corazón.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Con la muerte todo se acaba.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
La letra mata, el espíritu vivifica.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Con nuestros pensamientos creamos el mundo.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
A casa de tu tía, más no cada día.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Nadie se ha pelado por pedir.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
Son más los días que las alegrías.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
El otoño de lo bello, es bello.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Quien se quemare, que sople.
Costumbre mala, desterrarla.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
A mocedad viciosa, vejez penosa.