Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Promete poco y haz mucho.
Muerto, ¿quieres misa?.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Quien hace por común, hace por ningún.
Como poroto de la chaucha.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
A tres azadonadas, sacar agua.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Quien cerca halla, cerca calla.
Con el metro que midas, te medirán.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
El ojo del amo engorda al caballo.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Año de brevas, nunca lo veas.
Échate este trompo a la uña.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Gratis, hasta las puñaladas.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
El que pestañea pierde.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Allega, allegador, para buen derramador.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Más obrar que hablar.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
El que debe y paga, descansa.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
La misa, dígala el cura.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Quien hizo una...hace dos
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.