Pecado callado, medio perdonado.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Para San Antón, gallinita pon.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Hambre larga, no repara en salsas.
No habiendo lomo, de todo como.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Maestro, El se puede comer la regla.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Lentejas, comida de viejas.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Malos humores salen con buenos sudores.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
La leche cocida, tres veces subida.
Marido, comprad vino; que no lino.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Gota a gota, la mar se agota.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Pastelero a tus pasteles.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Palos con gusto no duelen.
El buen vino sin ramo se vende.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Fruta prohibida, más apetecida.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Dar carne al lobo.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?