La religión cala siempre en los estratos pobres
Barbero, o loco o parlero.
A cada santo le llega su día.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El oficio quita el vicio.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
El que es pendejo ni de dios goza.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
El diablo es puerco.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
A medida del santo son las cortinas.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Viejo es Pedro para cabrero.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
Buen pedidor, mal dador.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Al maestro, cuchillada presto.
Un yerro, padre es de ciento.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
En arca abierta, el justo peca.