¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Domingo sucio, semana puerca.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
La oración de los rectos en su gozo.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Medico curate a ti mismo.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Obra acabada, maestro al pozo.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Arma de Dios es Cristo.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Marido muerto, otro al puesto.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Dios hizo la curación y el médico se llevó los agradecimientos.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Remendar y dar a putas.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.
De bajada todos los santos ayudan
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
El que nace capacho, muere serón.
A más servir, menos valer.
El yerro encelado, medio perdonado.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Obediencia es noble ciencia.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
No se puede servir a dos señores.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.