El vientre lleno aunque sea de heno.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.
A liebre ida, palos al cubil.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Despacito por las piedras
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
A fullería, cordobesías.
A barco nuevo, capitán viejo.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Buen comedor, buen dormidor.
A buena hora pidió el rey gachas.
Suegra, ni de barro es buena.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
La hacienda, el dueño la atienda.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Cada día verás quien peque y pague.
Pereza, llave de pobreza.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Cada cabeza es un mundo.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
A quien duerme, duérmele la hacienda.