Dios, si da nieve, también da lana.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Donde hay confianza, da asco.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
No hay dicha, sino diligencia.
Alegrías secretas, candela muerta.
Paso a paso se hace camino al andar.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Quien mal padece, mal parece.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Empieza la tarea y luego termínala.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Del agua mansa no fíes nada.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.
A caballo nuevo jinete viejo.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Bien convida, quien prestó bebe.
Si vas para volver, no vayas.
Tienes menos sesos que una piedra.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
La vida es un juego.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Hijo mimado, hijo malcriado.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Cada cual es dueño de su miedo.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
La soga, tras el caldero.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
El vino es la leche de los viejos.