Hay que predicar con el ejemplo.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
De los hombres se hacen los obispos.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
La prisa es la madre de la imperfección.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Quien lee y escribe no pide pan.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Por una alegría mil dolores
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Al asno lerdo, arriero loco.
Quien nada hace, nada teme.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Al niño que llora le dan pecho.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Salud y pesetas salud completa.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Vida bien concertada, vida holgada.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.