La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Dame venta y te daré cuenta.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Pocas palabra y muchos hechos.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Hay confianzas que dan asco.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
Las novedades son la sal de la vida.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
Tras la fortuna guía el favor.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
El que juega con fuego, se quema.
El sabor de la salsa es mejor que el del cuenco en el que viene.
Decir, me pesó; callar, no.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ser más bueno que el pan.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Es más viejo que la sarna.
A quien has de acallar, has de halagar.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Al bueno por amor y al malo por temor.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
No hay refrán que no sea verdadero.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Con las buenas palabras nadie come.
Cuanto mayor es la fortuna, tanto es menos segura.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.