Cada cual habla según como le fue en la feria.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
El que las sabe, las tañe.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Pagan justos por pecadores.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
El arbolito desde chiquito.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Dios era bueno para negociante.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Poco dinero, poco sermón.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Honor a quien honor merece.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
A la hija muda, su madre la entiende.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.