Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
El que las sabe, las tañe.
Pagan justos por pecadores.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
El arbolito desde chiquito.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Dios era bueno para negociante.
El vivo a señas y el tonto a palos.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Poco dinero, poco sermón.
A la hija muda, su madre la entiende.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Honor a quien honor merece.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Poco y entre zarzas.