La pera y la doncella, la que calla es buena.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Quiéreme poco pero continúa
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Bien está lo que bien acaba.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Abogado de ricos, mal de pobres.
El interés mata la amistad
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Lo que se hace de noche sale de día.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Boca sucia no habla limpio.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Barba a barba, vergüenza se cata.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Haz el bien y olvídalo.
Haz lo que creas que está bien.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
La lengua queda y los ojos listos.