El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Ser un mordedor de pilares
El buen vino para el catador fino.
El vino no tiene vergüenza.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Es demasiado necio para ser loco.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Maldigo el diente que come la simiente.
El que se escusa, se acusa.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Todo tiene un fin.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
De la continua lección nace la ciencia.
Lo escaso es siempre lo más bello.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
A pan duro, diente agudo.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Molino cerrado, contento el asno.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.