De hijos y de bienes, la casa llenes.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Todo lo prieto no es morcilla.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
El que tenga tienda, que la atienda.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Jamás digas: nunca jamás.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
A gran solicitud, gran ingratitud.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
La buena solera hace el vino de primera.
Más groso que el Guelpa.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Los burros prefieren la paja al oro.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
No hables por boca ajena.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
De mala sangre, malas morcillas.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
El rico nunca está satisfecho.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Cada loco con su tema.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Hacer buenas (o malas) migas.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
El buen paño dentro del arca se vende.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Hablando nos entendemos.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.