Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Un espejo no sabe ser embustero.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Antes muerte que vergüenza.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Guardas bien y no sabes para quien.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
El que es buen juez por su casa empieza.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Nunca con menores, entables amores.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Quien mal cae, mal yace.
No hay tonto para su provecho.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Que dulce queda la mano al que da.
Quien nada guardó, nada encontró.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
A barriga llena, corazón contento.