Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
El buen instrumento saca maestro.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Escoba nueva, barre bien.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
No seas amigo de los necios.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Ve tu camino para no tropezar.
Hay que darle el beneficio de la duda.
La comprensión siempre llega más tarde.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Zurcir bien es más que tejer.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
El que presta, a pedir se atiene.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Murió, y de niños APRENDIENDO.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Freno y espuela es buena escuela.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Por las vísperas se conocen los santos.
El diablo está en los detalles.