Matar un tigre.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Después de la victoria, aprieta el casco.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Más vale media mierda que mierda entera.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Nadie quiere la salud más que el paso.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Donde hay caridad, hay paz.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Gran mal padece quien amores atiende.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
De refrán y afán pocos se librarán.
Cabra coja, no tenga fiesta.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Del uso viene el abuso.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Detenerse después de probar un poco algo.
Ir de capa caída.
Ningún mortal peca, cuando defeca.