Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Yo que callo, piedras apaño.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Secreto de tres, secreto no es.
El hable es plata, el silencio es oro.
Mala olla y buen testamento.
Quien bien quiere, tarde olvida.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
El perro que raspa,no muerde.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Donde manda el amo se ata la burra.
Hacer la del humo.
No eches más leña al fuego.
Sol puesto, obrero suelto.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
El saber no ocupa lugar.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
No la hagas y no la temas.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
A gato viejo, rata tierna.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
El amor destierra la vergüenza.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Agarrando aunque sea fallo.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
De padres asientos, hijos taburetes.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.