No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
En los años no importa cuantos, lo importante es cumplirlos.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Más vale oler a asno que a muerto.
Del médico y del enterrador, cuanto más lejos mejor.
Padre diestro, el mejor maestro.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Promete poco y haz mucho.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Amor es el verdadero precio del amor.
Este, como los gatos siempre cae parado.
A feria vayas que más valgas.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Amor no quita conocimiento.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Remendar y dar a putas.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Dos capitanes hunden el barco.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
Los refranes no engañan a nadie.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
No hay tonto para su provecho.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
El último que se pierde es la esperanza.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Un yerro, padre es de ciento.
Cada cosa tiene su precio.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Toda religión debe ser tolerada porque todo hombre debe llegar al cielo por su propio camino
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Necio es quien con necios anda.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas