Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
No hagas mal y no habrás miedo.
Sarna con gusto no pica.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
El que anda en silencio, cazar espera.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
No te asombres por poca cosa.
Buena fama merece quien por su patria muere.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Pecado callado, medio perdonado.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Antes de que acabes, no te alabes.
Hay que poner tierra de por medio.
Ve tu camino para no tropezar.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Mujer precavida vale por dos.
Por el interés te quiero Andrés.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Quien no sabe, no vale nada.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Más vale odiado que olvidado.
El que no agradece, al diablo se parece.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Hombre anciano, juicio sano.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Haz lo que haces.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.