Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Nunca con menores, entables amores.
Ni quito ni pongo rey.
El viento y la marea no esperan a nadie.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Carne a carne, amor se hace.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Adorar al santo por la peana.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Hombre intranquilo vale por diez.
Cuentas claras conservan amistades.
Come con él, y guárdate de él.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Hombre valiente no muere de viejo.
El que guarda, halla.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Agrada, quien manda.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El que huye, obedece.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Breve habla el que es prudente.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Hombre avisado, medio salvado
A falta vieja, vergüenza nueva.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Gracias que hacen pero no la ven.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Hacerte amigo del juez
De los muertos no se hable sino bien.
El amor es de hermano y no de señor.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Hay que tomar el toro por las astas.
La honestidad es un vestido de oro
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Amor y vino, sin desatino.
Como te presentes, así te mirara la gente.