Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Real ahorrado, real ganado.
Callando el necio, se hace discreto.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Agrada y te agradarán.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Al ingrato con la punta del zapato.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
La obra alaba el maestro.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Cuenta y razón conserva amistad.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
A cautela, cautela y media.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Hay que creer, rajar o desastillar.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
No da un tajo ni en defensa propia.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Un ten con ten para todo está bien.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
A persona lisonjera no le des oreja.
Secreto a voces.
Al hombre valiente, espada corta.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Hay gustos que merecen palos.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El amor no se mendiga, se merece.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
No hagas mal y no habrás miedo.