En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Refran viejo, nunca miente.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Cada cual mire por su cuchar.
Siempre hay un roto para un descosido.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Hacer pinitos.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Ni miento ni me arrepiento.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Actividad cría prosperidad.
Las sueños, sueños son.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Hay que predicar con el ejemplo.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
La respuesta mansa, la ira quebranta.
La razón es de quien la tiene.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Atender y entender para aprender.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Leer entre renglones.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Las paredes oyen.