Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Dos cabezas piensan más que una.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Volver a inventar la rueda.
Un suspiro es poco alivio.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Papel, testigo fiel.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Un espejo no sabe ser embustero.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Al desdén con el desdén.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
No ser escaparate de nadie.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
A otra cosa mariposa.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Si las paredes hablaran.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Demuestra tu agradecimiento con tu comportamiento.
Ante la duda, abstente.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Hay que ver para creer.
Hablar con el corazón en la mano.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.