Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
La mujer y la gallina, pequeñina.
A creer se va a la iglesia.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
El buen vino sin ramo se vende.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Por los Santos, la nieve en los campos.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
La pisada del amo, el mejor abono.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Te pido hojas y me traes ramas.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Del monte sale, con que se arde.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Roma, acuerdos y locos doma.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Enero, buen mes para el carbonero.
El viento y la marea no esperan a nadie.
La cabra siempre tira al monte.
A todo marrano le llega su diciembre.
Por lo demás, paciencia y barajar.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Domingo sucio, semana puerca.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Quien siembra, siega.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
El que es perico donde quiera es verde.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.