Después de la tempestad, viene la calma.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Despacito por las piedras
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Al fisgón cuando menos un trompón.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Hacer una cosa en un avemaría.
Más verga que el Trica programando.
El sexo nos hace perder la cabeza
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Mallorquina, puta fina
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Más vale tarde que nunca.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
A hurón cansado, madriguera nueva.
El vino hace buena sangre
Entre grama y terrón se siembra el buen melón.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
La ruana no es para el primer aguacero
El amor mueve montaña.
Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en el invierno.
Casa sin madre, río sin cauce.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Despedida de borrachos.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Años de higos, años de amigos.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
El placer es víspera del pesar.
Acabada la misa, se parten las obladas.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
A batallas de amor, campo de plumas.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.