La nieve en Diciembre es de hierro.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
De lo que come el grillo, poquillo.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Sal derramada, quimera armada.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
El tonel vacío mete más ruido.
A días claros, oscuros nublados.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Mucho ruido y pozas nueces.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Asna y pollino no llegan al molino.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
La pisada del amo, el mejor abono.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
La gota que derramó el vaso de agua.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Año de neblinas, año de harinas.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Mujer pecosa, mujer candela.
Hacienda de pluma, poco dura.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
El papel que se rompa él.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Lo pasado, pisado.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.