Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
El tiempo aclara las cosas.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Boca sucia no habla limpio.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Casa oscura, candela cuesta.
La mancha de aceite, paso a pasito se extiende.
Necio que calla por sabio que pasa.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
La mierda cuando la puyan hiede.
Pocas palabras son mejor.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Agua turbia no hace espejo.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Eso es harina de otro costal.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
El cerdo siempre busca el fango.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
De día no veo y de noche me espulgo.
O la bebes o la derramas.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
No está siempre el agua clara, ni el palo para la cuchara.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Llueve sobre mojado.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Mal mascado y bien remojado.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Como suena a copla, tu me la soplas.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Para el solano, agua en mano.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Lo que viene deprisa, pronto se va.