Los mejores consejos, en los más viejos.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
A veces caza quien no amenaza.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Todo tiene un fin.
Ninguna ley va a servir, si no hay quien la haga cumplir.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Amigos y libros: pocos y buenos.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Del buen vecino sale el buen amigo.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Aire de Levante, agua delante.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Bailar la trabajosa.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Yernos y nueras, en las afueras.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Nadie envejece a la mesa.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.