Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Demuestra tu agradecimiento con tu comportamiento.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
De padres bocois hijos cubetas.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Quien guarda valores, padece temores.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
La oprtunidad la pintan calva.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Haz bien y no acates a quien.
Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Estrenar casas y domar potros, otros.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Como es la mujer, así es la casa.
La primera señora, la segunda escoba.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
De buena semilla, buena cosecha.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
No me quieras dar gato por liebre.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Siempre es pobre el codicioso.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Carne en calceta, para quien la meta.
Amistades conserva la pared medianera.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
A cada necio agrada su porrada.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.