Amor que no es osado, amor poco estimado.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
El infierno no sirve para quemar paja.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
El mejor escribano echa un borrón.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Mal huye quien a casa torna.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Agua fina saca la espina.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Aguja que doble, para sastre pobre.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Caridad contra caridad no es caridad.
Más se logra con amor que con dolor.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Mal de muchos, epidemia.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Saber uno los bueyes con que ara.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Si no fuera por Abril, no habría año vil.
Menos malo es mortuotio que casorio.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
A braga rota, compañón sano.
El ignorante es poco tolerante.