No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Cada pez en su agua.
pajero como tenedor de oveja.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Jugar al abejón con alguien.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
No hay nada más caro que lo regalado.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
A Seguro se lo llevaron preso
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Carta echada, no puede ser retirada.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
A cada día su pesar y su esperanza.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
El que espera desespera.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
No vale un ardite.
Casa hecha y mujer por hacer.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Pan con pan comida de tontos.
Buena olla y mal testamento.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Bueno está lo bueno.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Refranes y consejos todos son buenos.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Te están dando Atol con el dedo.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Pan con ojos y queso sin ellos.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Nadie apalea a un perro muerto.