Lo que hace el burro, pare la burra.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Culo sentado, hace mal mandando.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Dejar al gato con el pescado.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Haber gato encerrado.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Llamame tonto y dame pan.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Demasiada alegría es dolorosa
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
El perro es el mejor amigo del hombre.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Como turco en la neblina.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.
Vive y deja vivir.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Dar una higa al médico.
Cacarear y no poner, bueno no es.
A cualquier cosa llaman rosa.
A barba moza, vergüenza poca.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.