A caballo de presente no se le mira el diente.
Entre pillos anda el juego.
Con dinero baila el perro.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Al buen día, métele en casa.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Mujer refranes, muller puñetera.
Dios acude siempre.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Harto ayuna quien mal come.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
A barba muerta, poca vergüenza.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Después que tu pan comí, te encontré en la calle y no te conocí.
Si prometes y no das, mal vas.
A buenos ocios, malos negocios.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Bien se lava el gato después de harto.
Según con quien te encontré, así te trate.
Lo que no cuesta no vale.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Los vicios no necesitan maestro.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Buena, por ventura; mala, por natura.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
A buen señor, buena demanda.
Alabanza propia, mentira clara.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Todo va a parar al dedo malo.
Al endeble todos se le atreven.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.