Lo malo nunca es barato.
Quien da para recibir no da nada
Despistado como perro en cancha de bochas.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Noche toledana. (Irse de farra).
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
El amor vence todo.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Bestia alegre, echada pace.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Las grandes penas no se quejan.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Lo pasado, pisado.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
A fin de año, remienda tu paño.
Al amigo y al caballo no apretallo.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Le dan la mano y se toma el pie.
Pocas palabras son mejor.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Las penas con pan son buenas.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
La desgracia de un loco es dar con otro.
Tal padre, tal hijo.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
El que presta no mejora.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Donde se pace, que no donde se nace.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Buen corazón vence mala andanza.
Muerto, ¿quieres misa?.
Juego y bebida, casa perdida.