Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Oir a todos, creer a pocos.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Al asno no pidas lana.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Donde no hay, pon y encontrarás.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Dios castiga sin piedra ni palo.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Ese no es santo de mi devoción.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Mano lavada, salud bien guardada.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Paga para que te acrediten.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Año de brevas, nunca lo veas.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Casamiento malo, presto es concertado.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.